lunes, 17 de agosto de 2015

PALABRA 5


Se sentó al lado del mar para descansar del camino y respiró mientras cerraba los ojos. Y entonces lo vio, porque para ver no es necesario tener los ojos abiertos.

Observó la emoción, la culpa y la honestidad. Y también el amor incondicional y al que insufla vida a una célula. Al que escucha y al que ama. Tú y yo. Al destello de compasión en el asesino. Al espíritu común que nos impulsa a seguir luchando por Eso. Todos. Todo.

Cuando la individualidad supera al Ser matamos un trocito de lo único inmortal.

Escuchaba las olas romper y le estremecía pensar que un día su vida rompería y ya no volvería; lo realmente importante permanecería. Siempre.


¿Quién opina que no existe? Abrió los ojos y lo continuó viendo.