domingo, 2 de agosto de 2015

PALABRA 3

-          ¡Abre la caja!

Se mordió el labio inferior y deseó no estar allí, mirando ese objeto prismático cerrado. Estiró el brazo y abrió el puño. Realmente anhelaba no equivocarse. No quería evolucionar pero tampoco asumir riesgos.

-          ¡Abre la caja!, instaba el presentador.

No tenía que haber venido. Percibía miles de imágenes y de peligros… ¿y si no había nada? Hasta ahí sólo había conseguido una posibilidad, tres alternativas: una caja con doble, mitad o nada.

-          ¿Qué dice el público?

El público no expresó nada claro. Sólo se oía un murmullo. Seguro que hablarían más claro después de que la caja se hubiera abierto. “Ya te lo dije yo…”

Las rodillas le temblaban y los ojos se le nublaban por lágrimas incipientes.


En aquel momento llenó los pulmones de aire, levantó la mirada y decidió.