domingo, 30 de agosto de 2015

PALABRA 7



Subía sofocada la empinada cuesta de tierra en el bosque. Rodeada de árboles escuchaba las chicharras y respiraba el pesado aire de agosto. Pensaba en el denominador común de la caricia más romántica y la bofetada más obscena. Al ser mezclado con sentimientos alcanza vigor usado para hacer avanzar al mundo. O retroceder…

Aún quedaba camino así que se sentó a respirar. Tenía la camiseta empapada por el sudor producido por la ligera caminata y por el calor…y se acordaba de tu mano en mi pierna preludio de momentos de aislamiento, de rigidez y búsqueda ansiosa del desesperado final. Difícil disfrutar el camino cuando hay un caldero lleno de oro al final del arco iris.

Pasaba una pareja de caminantes acalorados como ella que saludaron cortésmente. Decidió reanudar el camino y por fin lo escuchó: el susurro del agua. Unos billetes que cambian de mano para obtener placer y unos adolescentes buscando una sombra para sentirse, para entregarse mutuamente la energía del gemelo y el contrario.

Se abría ante ella un claro en la maleza con una preciosa cascada y respiró tratando de contener el momento en los pulmones. Poder creador de vida infinitamente bueno que el ser humano, quién si no, usa en ocasiones para destruir y humillar.

Se despojó de la ropa y se sumergió en el agua fría. Y sonrió.

domingo, 23 de agosto de 2015

PALABRA 6


Daría lo que fuera por tener lo que tuvimos. Daría mi vida porque fueras como eras. Daría mi alma por ser como fui.

Te desvaneces. La ilusión, las risas y los sueños juntos se fueron. Las miradas cómplices ya no están.

Quedan los suspiros y los reproches entre dientes.

¿Cuándo ocurrió? ¿A dónde miraba yo? ¿Por qué no vi que no me mirabas? ¿Por qué…?

Cuando se bebe la infusión del amor y se saborea el cariño, la pasión, la entrega y la perfección sólo quedan los posos de la desilusión.

Aún a veces abrazo tu cuerpo…fuerte…más fuerte…deseando que con esa fuerza regreses a mí pero de nada sirve.

Un ciclo se cierra. La vida no termina.

lunes, 17 de agosto de 2015

PALABRA 5


Se sentó al lado del mar para descansar del camino y respiró mientras cerraba los ojos. Y entonces lo vio, porque para ver no es necesario tener los ojos abiertos.

Observó la emoción, la culpa y la honestidad. Y también el amor incondicional y al que insufla vida a una célula. Al que escucha y al que ama. Tú y yo. Al destello de compasión en el asesino. Al espíritu común que nos impulsa a seguir luchando por Eso. Todos. Todo.

Cuando la individualidad supera al Ser matamos un trocito de lo único inmortal.

Escuchaba las olas romper y le estremecía pensar que un día su vida rompería y ya no volvería; lo realmente importante permanecería. Siempre.


¿Quién opina que no existe? Abrió los ojos y lo continuó viendo.

sábado, 8 de agosto de 2015

PALABRA 4


A pesar de no haber sido nunca una persona hermosa sentía el ímpetu y las ganas de conseguir sueños y de cambiar el mundo, un poquito, a mejor. El vigor iba en aumento y así alcanzó la plenitud de la vida. Máxima salud, máximas ganas.

La primera cana no le preocupó. Las siguientes las disimuló. Los trazos de las expresiones en su cara se acentuaban con los meses. En las fotos se dejó de reconocer. La elasticidad de la piel cambiaba y las fuerzas la abandonaban. La belleza se iba y la experiencia y las marcas se quedaban. Sentirse joven en un envoltorio que se iba deteriorando sin remedio. Difícil de asumir. Imposible de recuperar. 

Amanecía pensando que ya llegaba a otra fase sin vuelta atrás y no sabía ser feliz.

Hasta que un día la muerte le sopló el rostro, pudiendo respirar su pútrido aliento provocándole náuseas. Entonces deseó con todo su veterano ser seguir viviendo.


Y entendió que la vida no es solo un cuerpo; que el cuerpo es bonito porque alberga un alma que jamás debería perder la luz de su sonrisa.

domingo, 2 de agosto de 2015

PALABRA 3

-          ¡Abre la caja!

Se mordió el labio inferior y deseó no estar allí, mirando ese objeto prismático cerrado. Estiró el brazo y abrió el puño. Realmente anhelaba no equivocarse. No quería evolucionar pero tampoco asumir riesgos.

-          ¡Abre la caja!, instaba el presentador.

No tenía que haber venido. Percibía miles de imágenes y de peligros… ¿y si no había nada? Hasta ahí sólo había conseguido una posibilidad, tres alternativas: una caja con doble, mitad o nada.

-          ¿Qué dice el público?

El público no expresó nada claro. Sólo se oía un murmullo. Seguro que hablarían más claro después de que la caja se hubiera abierto. “Ya te lo dije yo…”

Las rodillas le temblaban y los ojos se le nublaban por lágrimas incipientes.


En aquel momento llenó los pulmones de aire, levantó la mirada y decidió.